¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

jueves, 6 de junio de 2013

Mezquita de la Alhambra

Vista de la actual iglesia que ocupa el
espacio de la antigua mezquita

Hoy en día no queda nada del edificio de la mezquita de la Alhambra como tal, pero merece la pena realizar un trabajo de imaginación para darle forma. Aunque haya desaparecido desgraciadamente, fue un edificio de gran importancia donde sucedieron acontecimientos históricos que fueron de gran trascendencia para el reino nazarí de Granada, como el asesinado del rey Yusuf I.

Iglesia Santa María de La Alhambra (antigua mezquita)

Los gastos de su construcción fueron sufragados por la yizza, un impuesto que debían pagar los cristianos que vivían en los dominios del reino si querían sembrar sus tierras. Fue mandada construir por Muhammad III, el tercer rey de la dinastía nazarí, en 1305, prácticamente en el mismo lugar donde hoy se sitúa la Iglesia de Santa María de la Alhambra (la pila bautismal fue una antigua fuente hispano-musulmana, al parecer), en la principal vía de la ciudad palatina, la Calle Real. Se eligió este lugar porque en ese lugar se realizaban en común, entre servidumbre y guarnición, los rezos del viernes dirigidos por el monarca. Orientada debidamente hacia el sureste, el eje central de la desaparecida mezquita se encuentra bajo el costado sur de la actual iglesia. Gracias a un plano dibujado por Juan de Orea en 1580 se ha podido puntear el posible perímetro original y situación de la mezquita que correría casi en paralelo al lateral de la calle Real, sobresaliendo 1/3 de lo que debió ser el edificio, en el que estaría la qibla que indicaba donde se encontraba la Meca y hacia donde se orientaban los rezos y la base del mihrab o el nicho abierto en el muro de la qibla.

Plano Juan de Orea 1580
Según nos cuenta Torres Balbás, era un edificio pequeño (de 50 pies de anchura por 60 de longitud), con un alminar, alto y delgado, situado en el extremo occidental. Se dividia en tres naves, con la central más alta y ancha que las laterales, cubierta por techo plano de maderas labradas que formaban un alfarje de lacería, mientras que las naves laterales se cubrirían por armaduras de colgadizos, muy parecida a la mezquita de Sidi Abu al Hasan de Tremecén en Argelia, rematado de tejas vidriadas en el exterior.

El interior estaba decorado por yeserías, divididas las naves por columnas de 2 metros de altura ,dos en mármol blanco y seis de jaspe que soportaban arcos del mismo material y según indican escritores musulmanes de la época, las basas y capiteles eran de plata, semejante en su decoración a los califales. Orientada SE a NO, en el ángulo occidental tenía un alminar alto y estrecho. Como toda mezquita, debía existir un pequeño mihrab orientado hacia la Meca y probablemente delante se encontraría una pieza muy especial que se conserva hoy en día en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid (actualmente este museo esta siendo reformado por lo que no puede ser contemplada, aunque puede verse una réplica de ella en el Museo de la Alhambra): la lámpara de la mezquita real de la Alhambra.

Lampara original conservada en el
Museo Arqueológico Nacional (MAN)

Esta lámpara, de unos dos metros de altura, y se compone de un vástago central en el que se insertan cuatro esferas con inscripciones caladas, con el lema nazarí Y no hay más vencedor que Dios, ¡ensalzado sea! A continuación, una pieza de metal con ocho paños con decoración colada vegetal del que pende la campana casi circular de ochenta centímetros de diámetro, con la inscripción de la fecha de construcción y el nombre del rey que mandó construir la mezquita. Bajo la campana habría un platillo para las luminarias que darían una luz filtrada a través de la decoración calada del cuerpo principal.


Se conoce estas lámpara por su uso en la iluminación en el ámbito de las mezquitas, de bronce, colgada del techo, cuya decoración calada y dejaba huecos para la colocación de vasitos de vidrio llenos de aceite que servían de combustión a la mecha que daba luz.

Boceto de la lámpara con los brazos desaparecidos que
soportarían vasitos de vidrio para iluminar con aceite


Será a partir del periodo almohade y nazari, cuando esté tipo de lamparas con vasitos de vidrio, se hacen mucho más ricas, con un número de brazos en torno a ellas y en diferentes alturas. Encajados en estos brazos los vasitos de vidrio con aceite, aumentan la iluminación de cada tramo de mezquita. Esta solución se conserva en la lámpara de bronce de la Mezquita Mayor de La Alhambra aunque de estos brazos solo nos han llegado sus anclajes.

Para ver la funcionalidad de estos vasitos de lámpara conservados en la Alhambra, se ha instalado en una lámpara de platillo copia, similar a las califal es conservadas. Cuando estos puntos de luz estuvieran encendidos, también trasmitiria el reflejo de la decoración de la lámpara metálica en el suelo y paredes, irradiando sus formas decorativas entre luces y sombras.

Entre los restos de lamparas de vidrio aparecidas en la alhambra también se encuentran piezas esmaltadas o con decoración incisa típicas de la producción del Egipto mameluco que como otras piezas orientales serían objeto de admiración y de intercambios comercials o regalos.

"Contempla estas lámparas  (suruy) que, por la noche, brillan a través del cristal de los vidrios, y las verás arder con vivacidad.
Se diría que son lenguas de serpientes que aparecieran en el momento de calor meridiano y que no cesarán de agitarse"

Abu Tammam Galib ibn Rabāh al-Hayyām


Interior de la lampara original conservada
 en el Museo Arqueológico de Madrid
Durante una visita del Cardenal Cisneros a finales del siglo XV o principios del XVI, el prelado se adueñó de ella, siendo llevada a Alcalá de Henares y desde finales del siglo XIX, se conserva en el museo madrileño. 

Otro acontecimiento que sucedió bajo el amparo de la mezquita es recordada por un monolito de piedra. Frente a la portada principal de la actual iglesia, un monolito erigido en 1570 recuerda a dos franciscanos, Fray Juan Cetina y Fray Pedro de Dueñas, acusados de predicar el Evangelio en Granada y que según cuenta fueron decapitados por el propio rey Muhammad VII a las puertas de la mezquita real el 12 de mayo de 1397. Aunque la columna indica que los restos de dichos frailes descansan debajo, en realidad sus cuerpos fueron llevados por mercaderes catalanes de la seda hasta la catedral de Vic, siendo beatos de la iglesia católica desde 1731 por su tormento.

Placa del monolito
Junto a la mezquita había unos baños que se conservan, aunque no en su totalidad, que servían para el sustento de la mezquita, aunque hablaré más adelante de ellos en otro post.

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