¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

sábado, 8 de agosto de 2015

Palacio de Daralhorra

El palacio de Daralhorra es un edificio muy completo
y notable, alzándose sobre los viejos y fortísimos
muros de argamasa que sustentaron el palacio de Badis

Visité este lugar hace casi 20 años cuando estudiaba arqueología en Granada, pero no recordaba la belleza y excepcionalidad que guardan sus muros. Recientemente ha sido restaurado y tras muchos años cerrado, ahora se encuentra integrado en la ruta de la "Dobla de Oro" y puede ser visitado de lunes a domingo en horario de 10.00 a 14.00 por un precio por persona de 2.25 euros. 

Situado en el histórico barrio del Albaicín, donde se encuentran los orígenes de la ciudad de Granada, a él podemos acceder desde dos puntos por las intrincadas callejas medievales: la Plaza de San Miguel Bajo, (a través del Callejón del Gallo) o desde Plaza Larga, Arco de las Pesas y Callejón de las Monjas.

Plano con la situación y acceso al palacio
El termino castellanizado que le da nombre deriva de la expresión hispanomusulmana Dar al-Hurra, traducida como "Casa de la señora", siendo Hurra un término que viene a calificar a princesas, reinas y señoras, mujeres castas, honorables y virtuosas.

Sección del Palacio de Daralhorra conservado en los
Archivos del Patronato de la Alhambra

Ubicado en la Alcazaba Antigua, fue levantada en una parcela que ocupaba el alcázar del rey zirí Badis en el siglo XI y que una vez demolido, sus terrenos fueron convertidos en huertas regadas por la acequia de Aynadamar. Por un documento de compraventa de mediados del siglo XV, conteniendo datos de alguna que otra vivienda levantada en el interior de estas huertas pero sin ninguna referencia a esta mansión lo que hace pensar que fue construido posteriormente, por lo que su edificación fue de las últimas antes de la caída de Granada.

Aunque la zona perdió su rango al decidir Mohammed I trasladar la corte a la Alhambra, no perdió su importancia como lo demuestran las numerosas construcciones que, hasta los mismos tiempos de Muley Hacén, se alzaron en estos lugares, pertenecientes a la familia real y a magnates hispanomusulmanes, todas en torno al palacio zirí de Badis. Por tanto, guarda gran interés por ser el único, de los muchos palacios nazaríes que había en este barrio, que ha llegado hasta nosotros.

La panoramica que ofrece el mirador de San Cristobal, desde donde
está tomada esta fotografía, destaca en primer término, el lienzo de
muralla zirí y sobre ella el Palacio de Daralhorra
Incluso cuando La Alhambra se consagró como espacio aúlico en 1238, siguieron existiendo palacios reales en el Albaicín como este palacio. Se conoce que estas huertas fueron compradas por la princesa Aixa en el siglo XV (posiblemente en 1448), hija de Mohammed IX, esposa de Muley Hacén y madre de Boabdil. Al parecer residía en esta mansión cuando su esposo le fue infiel con la cristiana cautiva Isabel de Solís, la Soraya de las crónicas.

Tras la caída de la Granada nazarí, pasó a manos del secretario de los Reyes Católicos, Hernando de Zafra, y rápidamente a la Reina Isabel La Católica, quien decidió fundar en este lugar el convento de Santa Isabel la Real (al sur, a espaldas del palacio), con la buena fortuna que los constructores del convento respetaron el edificio hispanomusulman con pequeñas alteraciones.

Vista de la actual acceso a la vivienda, que no corresponde
con el primitivo que sería en recodo a través de un zaguan

Los apenas 400 metros cuadrados de la construcción hacen que se considere más como una mansión de medianas proporciones que como un palacio, con un patio de 10,05 metros por 8,12 con una pequeña alberca en la mitad meridional.

El edificio se desarrolla en torno a un patio rectangular orientado de norte a sur

Uno de los extremos de la alberca, que al parecer no
es la original, que sería más grande, así como un aljibe
bajo el patio que abastecería de agua al palacio

Los alfarjes del patio están decorados con pinturas originales nazaríes
que por suerte han llegado hasta nosotros en buen estado de conservación,
como este del alicer liso del del alero norte del patio, un tipo de alero
que fue profusamente utilizado en el reino nazarí

Alrededor del patio del palacio se desarrollan las estancias, siguiendo el modelo habitual de residencia nazarí, disponiendo de crujías en los cuatro lados, aunque sólo los lados menores disponen de pórtico -con tres arcos cada uno- y en los mayores dos pisos de estancias secundarias.

En la crujía del lado norte, la mejor conservada, contando con una planta
alta, destacando la presencia de miradores en la mitad de la sala superior
e inferior de esa misma ala del palacio nazarí.
Alfarje original del pórtico del lado norte

El pórtico norte se apoya sobre dos columnas de mármol
blanco que presentan capiteles de tipo cúbico que sostienen
arcos de medio punto peraltados, restaurados en 1930

En los extremos de la sala norte, posiblemente la principal
de la casa, se abren alhanías o alcobas un poco elevadas
del suelo de la estancia, enmarcadas por arcos decorados

En el arco de una de las alhanías se conserva unas
inscripciones rodeando el alfiz
Desde el arco de entrada a esta sala se puede ver un mirador que se abre al exterior con una ventana geminada en su centro y otras dos a los lados, coronadas todas ellas por otras más pequeñas, aunque sólo la armadura del mirador es originalmente nazarí, mientras que estas ventanas fueron construidas en el siglo XX.

Armadura nazarí del mirador de la primera planta
Sin embargo, si nos dirigimos al pórtico sur, podremos ver que las columnas que sirven de apoyo a los arcos, aunque son igualmente de mármol blanco, su factura es diferente de las del pórtico norte, con una crujía más ancha y desproporcionada comparada con la anterior, ocupada por una única sala de doble altura, habiendo sido utilizada como capilla de la enfermería del convento a principios del siglo XVI.
Detalle de la armadura de la sala de la crujía sur de la mansión,
derribada en el siglo XVI y ampliada

La escalera de la esquina nordeste
conduce a la segunda planta de la casa
A la derecha de la galería norte se encuentra la escalera que conduce a la segunda planta. Durante el ascenso a la segunda planta de la vivienda, que se levanta únicamente en el lado norte de la construcción, vamos encontrando dos nichos con arcos gallonados antiguos, el primero antes de acceder al jardín-huerto que se encuentra en la planta superior.

Uno de los arcos de la escalera nordeste
La galería de la segunda planta cuenta con tres arcos ricamente decorados, ubicados sobre el pórtico de la planta baja, y que se encuentra en un excelente estado de conservación.

Vista de la galería superior del ala norte
La portada de acceso a la sala alta del lado norte del edificio esta igualmente decorada, junto con las gorroneras de madera pintada, las tacas con pequeños arcos gallonados, o su alfices, uno con cintas entrelazadas y otro con decoración epigráfica.

Arco de acceso a la sala principal de la planta superior

Gorronera de madera pintada del arco de acceso a la planta superior
Taca decorada en el arco de acceso a la sala superior
Sala principal de la segunda planta; el Palacio de Daralhorra es uno de los
mejores ejemplos de construcción palaciega granadina del siglo XV
La sala de la segunda planta mide 7.24 metros por 2.50 y cuenta con alcobas con amplios arcos y otro arco más a la izquierda, de comunicación con la nave lateral, cubierto con un alfarje de par y nudillo con tirantes y, en los paños, preciosos adornos de hojas y vástagos pintados con diversos colores sobre fondo rojo que, por su originalidad, hacen que este techo sea el más notable entre los de su género.

Detalle del techo de la sala de la segunda planta,
cubierto por un alfarje de par y nudillo con tirantes
Los paños del alfarje estás decorados con
vástagos y adornos vegetales
A los lados de la puerta de la sala hay alacenas, siendo sólo una la que conserva la faja decorativa que la rodeaba, con la inscripción "La dicha, la felicidad y el cumplimiento de los deseos".

Esta alacena conserva las inscripciones
originales de alrededor donde dice:
"La dicha, la felicidad y el
cumplimiento de los deseos"
Otro arco que ha desaparecido se abría en el frente central de la sala, con tacas como las de la entrada, así como las jambas estaban cubiertas por azulejos de lazo que se han perdido. Dicho arco daba paso a la parte alta del mirador, con un balconcillo gemelo en el frente y dos sencillos a los lados, rehechos durante la restauración y de los que únicamente el de la derecha conserva parte de las yeserías decorativas que cubrían las paredes.

Vista desde el mirador de la sala superior, con la iglesia del Salvador al fondo
y la cuesta de la Alhacaba enfrente

Decoración de yesería nazarí que cubría el mirador que se
han limpiado de las numerosas manos de cal

Arco de acceso de la sala principal de la segunda planta,
posiblemente la más ricamente decorada del palacio

Detalle decorativo del arco de acceso a la sala principal
de la segunda planta donde parece haber conservado
restos de la policromía original que le cubría


Continuando el ascenso se llega la torre del palacio, a través de la escalera adosada al este, prácticamente desnuda de elementos antiguos como resultado de varias transformaciones, teniendo una forma rectangular y ubicada en la cuarta planta del edificio, permitiendo la visión en todas las direcciones por encima de los tejados.

El palacio tiene comunicación visual con la Alhambra desde la torre

Desde la torre del palacio se puede contemplar todas las vistas de Granada
Durante el ascenso a la torre se pueden observar pequeñísmos aposentos con arquitos y techitos pintados.

Techitos pintados en las diminutas estancias que recorren
la subida por las escaleras al torreón del palacio


Las naves laterales de la planta baja conservan sencillas armaduras con resto de pinturas en algunas de ellas.


Estancia del lado este, que junto al oeste, fueron elevadas
y divididas para obtener más estancias compartimentadas

Detalle de pinturas decorativas en los techos de la planta baja

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