Patio de Machuca
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| El Patio o Jardín de Machuca debe su nombre a los arquitectos de Carlos V, Pedro y su hijo Luis Machuca, quienes se hospedaban en la torre homónima durante sus estancias en la Alhambra |
Hurtado de Mendoza propuso al emperador a una persona de su máxima confianza para diseñar el Palacio renacentista de Carlos V: Pedro Machuca, su escudero o secretario y, al mismo tiempo, un artista formado en Italia. Pedro Machuca es reconocido como introductor del estilo romano (renacentista) en el Palacio de Carlos V de la Alhambra. Se le atribuyen también la Puerta de las Granadas y el Pilar dedicado al emperador dentro del conjunto alhambreño.
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| Galería Norte de Machuca; estado tras la restauración de 1924 |
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| Galería Norte de Machuca, estado antes de la restauración en 1923 |
Una de sus estancias fue conocida como la Casa de las Trazas, ya que allí se conservaban los planos del Palacio Imperial y el modelo que guiaba su construcción.
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| Este palacio se encuentra en el extremo occidental de los alcázares y recibe su nombre desde que fue habitado por los célebres arquitectos del mismo apellido |
Pedro Machuca dejó en herencia a su hijo Luis la dirección del palacio. La bóveda anular ya estaba terminada en 1569, pero tras el levantamiento morisco comenzaron dificultades económicas que frenaron la continuación de la obra. Luis Machuca murió en 1572 o 1573, y la dirección pasó a Juan de Orea, quien continuó el legado de los Machuca.
En la misma Alhambra se conservan tres ejemplares de elementos hidráulicos con alternancia formal de ángulos y lóbulos: la alberca que centra el Patio de Machuca, la pila de Santa María, que debió pertenecer a la mezquita alhama de la Alhambra o al cercano baño del Polinario, y la fuentecilla de ladrillo vidriado que se encuentra en el eje de uno de los patios contiguos al Palacio de Yusuf III.
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| En las paredes se abren tres balcones, que todavía conservan restos de sus antiguas celosías, además de dos arcos que dan paso a otra estancia y al mihrab, el espacio orientado hacia La Meca |
La única inscripción destacable que se conserva en el mihrab contiene una invocación de carácter religioso: “Oh confianza mía, oh esperanza mía, tú eres mi esperanza, tú eres mi sostén. Oh profeta y enviado mío, sella con el bien mis obras”. Este texto no se repite en otros espacios de la Alhambra, salvo en edificios levantados durante el reinado de Yusuf I, lo que permite atribuirle la construcción de la torre, tal y como confirma también su decoración. El resto del edificio, sin embargo, debió de completarse más tarde, en tiempos de su hijo Mohammed.
Su patio, que durante mucho tiempo estuvo cubierto de escombros y transformado en jardín, tenía unas dimensiones de unos 23 metros por lado y contaba en el centro con una gran alberca. En el lado norte aún se conservan los restos, hoy muy deteriorados, de un largo pórtico con nueve arcos. Sus columnas se reutilizaron en el corredor que conecta la Torre de Comares con las salas de Carlos V.
Este capitel nazarí de esquina fue realizado en yeso en el siglo XIV y procede del muro de contención al sur del primer patio de Machuca, en el Palacio de Comares de la Alhambra, aunque se conserva en el Museo de La Alhambra con el número de inventario R. 3764.
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| Capitel de esquina expuesto en el Museo de La Alhambra |
Su peculiaridad radica en su forma esquinada, solución con muy contados ejemplares y menos aún "in situ", como los conservados del oratorio de la Madraza Yusufiya y la sala de Dos Hermanas y en ambos casos aparecen en los ángulos de espacios ochavados o esquinados de qubba(s). Esta forma favorece la unión prolongada de la decoración que se talla como un pequeño paño longitudinal, teniendo en cuenta este efecto.
El cimacio aparece adosado al capitel tallándose en una pieza y muestra la silueta tradicional de caveto con moldura vertical, y decorado en este caso por epigrafía cursiva.
El lado oriental del patio se apoya en los muros del Mexuar, mientras que en el lado opuesto aún se conservan restos del arranque de una estrecha galería de estancias. En cuanto al frente sur, pequeños fragmentos permiten reconocer que contó con otro pórtico, derribado en el siglo XVI. Algunas de sus columnas fueron reutilizadas y hoy pueden verse integradas en el jardín de Daraxa y en el Museo de La Alhambra.












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