¿Qué era el Reino Nazarí de Granada?



El Reino Nazarí de Granada (s. XIII-XV) fue una formación política medieval que ha trascendido fronteras a lo largo de los siglos gracias a la gran herencia patrimonial que dejó, con La Alhambra como paradigma arquitectónico, sede política y residencial, a pesar de su reducida extensión territorial comparado con el mundo islámico de su época o con el que había abarcado siglos antes al-Andalus dentro de la península Ibérica, ocupando las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería, junto con la zona meridional de la de Jaén y parte de Cádiz.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Espacio del Mes: Baño Real de La Alhambra o Dar al-mulk

Planta baja de los Baños Reales, conocida como Sala de las Camas

No me ha tocado la lotería :) pero en el día de hoy he estado en el mejor lugar del mundo: La Alhambra. Estaba deseando llegar a Granada y poder disfrutar del espacio abierto para este mes de diciembre, tanto por su belleza como por estar cerrado al público desde hace mucho tiempo.

Planta superior de los Baños Reales

Esta vez, para acceder a él ha sido necesario adquirir la entrada general de 13 euros para poder visitarlo ya que se encuentra en el recorrido de los Palacios Nazaríes, a diferencia de las veces anteriores en las que con la entrada de Alcazaba-Generalife-Partal de 8 euros era suficiente. Pero sin lugar a dudas merece la pena, porque además, creo que con motivo de la exposición del Milenio de Granada, han abierto otros espacios como la parte baja del Peinador de la Reina y han colocado piezas especiales distribuidas por los palacios.

El Baño del Palacio de Comares tenía una función más
allá de la higiene: cultivar las relaciones diplomáticas
Este baño pertenecía al Palacio de Comares, aunque también es llamado Baño Real o Dar al-mulk por haber estado reservado su uso para los Reyes Católicos. A parte de servir para la higiene, tenía una función relacionada con la política y la diplomacia para los reyes nazaríes, siendo un lugar confortable donde se trataban los asuntos oficiales de una manera más amistosa. Por eso su puesta en funcionamiento no era diaria, sólo cuando era necesario ganarse la amistad y el favor de los diplomáticos y políticos de otros reinos.

La higiene del cuerpo era y es un principio insoslayable de carácter sociorreligioso  en la vida social de los musulmanes y por tanto influía en el urbanismo medieval, como el equivalente a la plaza en occidente o al ágora clásica. Para un musulmán era costumbre lavarse antes y después de las comidas, tras una secreción corporal o antes de tocar el Corán.

Alzado del baño de Comares por Jesús Bermúdez Pareja,
indicando el paralelismo con las termas romanas

Los musulmanes tomaron la forma del baño de las termas romanas, heredando su característica división en frigidarium o sala fría (bayt al-barid), tepidarium o sala templada (bayt al-wastani) y caldarium o sala caliente (bayt al-sajun), pero adaptándola a su idiosincrasia y estilos decorativos.

Pasillo que comunica el Palacio de los Leones con las
habitaciones del emperador Carlos V, donde también
residió el escritor estadounidense Washington Irving
Reconstrucción de la planta original del baño de Comares,
según la investigación de Jesús Bermudez Pareja y publicada
en los "Cuadernos de la Alhambra" (nº 10-11), 1974-75
Otro plano de la planta del Baño Real de la Alhambra mostrando las tuberías
que partían de la caldera para calentar las estancias

Estos baños reales se ubican entre los palacios de Comares y de los Leones, cerca de las habitaciones del palacio, con una puerta por la que se accede directamente al Patio de los Arrayanes, junto a la crujía en la que residían y gobernaban los monarcas nazaríes. 

En el muro este por donde se accede a la parte superior de
la Sala de las Camas se encuentra esta puerta de salida al
Patio de los Leones
En cúfico formando un arco lobulado central y derivaciones
y lazo de ataurique aparece inscrito "Loor a Dios por el beneficio
del Islam" y el lema nazarí "No hay vencedor sino Dios"
A ese mismo nivel del patio, una entrada conduce a un primer espacio, un vestíbulo o apoditerio donde desvestirse con una alcoba para ello y, tras la alcoba, una letrina apartada y aireada. A la entrada desde el palacio debió de haber grabado un poema de Ibn al-Yayyab, hoy desaparecido, que incluyó Ibn al-Jatib en el Diwan que recopiló de su maestro y predecesor al frente de la Oficina de Redacción, diciendo que "se caligrafió sobre la puerta del baño":

Entra en nombre de Dios en la mejor casa,
lugar de pureza, estancia a respetar:
es el baño de la Casa Real,
en el que grandes mentes se afanaron.
El fuego un agradable calor tiene allí
y el agua pura se derrama.
En él, los más diversos deseos se armonizan,
bástete con los dos contrarios: el agua y el fuego.
Los vestidos se quitan con alegría,
y el primero de ellos, el de la seriedad.
Dios lo ennobleció con un señor
cuyas buenas acciones brillan cual sol de mediodía.
¡Quién como Abu l-Hayyay, nuestro sultán!
Perdúrele la soberanía alta cual alminar.

Por una escalera pronunciada se desciende a la llamada popularmente Sala de las Camas por las dos "camas" existentes en los lados oriental y occidental frente a la fuente, a medio metro del suelo y enmarcadas con doble arco, columna central y dos laterales adosadas al muro. Nos encontramos ahora en el mismo plano inferior de los sótanos de los palacios nazaríes.

Sala de las Camas o del Reposo en el piso inferior
En la Sala de las Camas o del Reposo, llamada bayt al-maslaj, en el piso inferior, era adonde regresaban una vez que habían tomado el baño, a descansar y a resolver amistosamente los problemas políticos o diplomáticos que posiblemente habían sido tratados anteriormente de manera oficial y protocolaria en el Salón de Embajadores, próximo a este lugar.

El espacio de la Sala de las Camas está aireado e iluminado
cenitalmente por una linterna central, un recurso frecuente
en la arquitectura nazarí
La Sala de las Camas esta centrada por una fuente en torno a la cual hay cuatro columnas que sostienen respectivos dinteles y dejan a su alrededor un pasillo perimetral, con una organización que recuerda a la Sala del Mexuar y a la Torre del Peinador de la Reina.

En el siglo XVI, la armadura del techo fue repuesta, cambiando
el sistema de vanos de la linterna que da luz a la estancia


Su reconstrucción la realizó Rafael Contreras entre 1848 y 1866, muy polémica por sustituir el rojo ocre original de la policromía por carmín (desconocido en Europa antes del descubrimiento de América) y colocar inscripciones arbitrariamente utilizando los restos de los que disponía, descolocando las estrofas originales; hoy es imposible distinguir que inscripciones eran auténticas, lo que pone en duda si el constructor de los baños fue Ismail IYusuf I o Mohammed V, aunque posiblemente fuese construido en época de Ismail I (1314-1325), por las arcaicas columnas de la sala templada, como parte integrante de su alcázar regio, y reformado por su hijo Yusuf I (1333-1354), añadiéndole nuevas inscripciones áulicas y la linterna de la qubba de la Sala de las Camas. Por otro lado, Rafael Contreras, conservó lo que juzgó en mejor estado, como las columnas, yeserías, alicatados y la fuente.

Galería superior conocida como la Galería de los Músicos
En la planta superior del baño se encuentra lo que se conoce como la Galería de los Músicos, a la que actualmente se accede desde el pasillo que lleva a los aposentos de Carlos V desde la Sala de las Dos Hermanas. Se conoce como la Galería de los Músicos porque la imaginación popular situaba aquí músicos ciegos que amenizarían el baño sin mancillar con miradas lujuriosas las eróticas escenas que se desarrollarían abajo, pero para empezar, no se permitía la convivencia de ambos sexos durante el baño, además del sentido religioso de purificación que para los musulmanes tenía el baño.

Acceso a la sala del guardián del baño en la planta alta

Corredor de la planta superior que conduce a la sala del Guardián

El guardián del baño debía ser una persona de confianza y fiel ya que observaba a través de una celosía en la planta alta los movimientos de los acompañantes del rey, pudiendo pedir auxilio en caso de necesidad al vecino puesto de guardia.

Inscripción en dos lineas de escritura y dentro de un círculo
polilobulado; la misma decoración se repite en la cara que mira
hacia el corredor superior.
Regresando al piso inferior, tras la Sala de las Camas, se accedía a la sala fría o bayt al-barid, formando una especie de vestíbulo que debió servir para dar masajes y para aclimatarse al entrar y salir del baño; cuenta con una pileta a la derecha para las abluciones. Es curioso que la cerámica de la pared de la pileta representa en abstracto un reflejo del agua.

Junto a la sala fría se haya la sala templada o de vapor, llamada bayt al-wastani, donde por una pequeña depresión central correría el agua, mientras el calor circulaba por canales subterráneos que partían desde el horno para terminar en las chimeneas que se encuentran en el interior de las paredes. El agua, al contactar con el mármol calentado por el subsuelo, producía una gran cantidad de vapor que ayudaba a ablandar la piel, abrir los poros y permitiendo limpiar las toxinas y dejando los cuerpos dispuestos para el lavado con el agua de las pilas que por costumbre tenían plantas aromáticas que favorecían la higiene corporal y el buen olor. Para caminar por estas salas era necesario calzar unas sandalias con suelas gruesas, llamados chapines.

En la parte inferior derecha de este cuadro del artista
francés decimonónico Jean-Léon Gérôme se
puede observar un ejemplo de chapines de
suela gruesa para proteger los pies del
calor del suelo

En la sala fría, una hendidura central en el suelo de mármol
permitía el paso del agua sobre el calor del suelo 

Tras las columnas, sentados o acostados en unos estrados de madera, los bañistas eran frotados por los empleados del baño que sólo eran superados en importancia social y técnica por el copero, es decir, el encargado de servir las bebidas.

Capitel de la Sala Templada, posiblemente construida bajo
el reinado de Ismail I, por los toscos detalles del labrado

Vista de la cúpula de tragaluces desde el corredor
de las habitaciones de Carlos V

Las bóvedas de la sala fría y la de los depósitos están adornadas con multitud de tragaluces, ligeramente cónicos, con formas lobulares y estrelladas y que estaban dotadas de cristales de color rojo que podían abrirse y cerrarse desde fuera accediendo por una escalera sobre las cúpulas para regular el ambiente de vapor y permitir que entrase oxígeno (el vapor de agua consume mucho oxígeno). La luz tamizada de rojo, junto al enlucido de almagra de las paredes interiores contribuían psicológicamente a producir la sensación de calor.

La sala caliente o bayt al-sajun era la siguiente, a cuyos extremos bajo amplios iwanes, pabellones cerrados por tres lados y abiertos por uno a la sala, dos grandes pilas vertían agua fría o caliente al gusto del usuario a través, según dicen de dos grifos de oro con sendas cabezas de leones talladas. En la taca existente en esta sala se conserva el siguiente poema, posiblemente perteneciente a Ibn al-Yayyab para Yusuf I, pero sin constancia documental de su autoría. Tallado en mármol en una apretada y bella caligrafía cursiva. Como en los poemas de Ibn al-Yayyab de la Torre de la Cautiva y otros, presenta la conjunción del poder regio y lo edénico, aludiendo a la existencia en él de los dos sutidores mencionados, así como las dos virtudes regias por antonomasia: el valor y la magnanimidad, imagen que también aparece en la Fuente de los Leones:
Lo más maravilloso, ahora o en el pasado,
es una guarida de leones en una morada del paraíso.
Un león y, enfrente, otro semejante,
sirven erguidos a [nuestro] señor.
Ambos se reparten las dos cualidades de su grandeza:
valor ardiente y universal generosidad.
Y es que uno derrama agua fría,
mientras que su contrario agua caliente vierte.
¡Cuán suprema maravilla
honrada por la suerte de tener tan notable dignidad!
¡Quién como Abu l-Hayyay, nuestro sultán!
¡Que en triunfo y grandiosa victoria permanezca!

El subsuelo de esta sala esta formado por muchos canalitos entrecruzados que recibían el calor del horno o al-furn de manera casi directa, por lo que la temperatura en este lugar debía ser alta. Para calentar el baño había tres calderas de cobre y de 400 arrobas de peso que fueron vendidas en 1779, conservándose el hueco donde estaban situadas. Un horno de ladrillo, alimentado con leña, se comunicaba por canales con la sala caliente y templada. 

Acceso a la leñera, un gran espacio para almacenar el
combustible de estos Baños Reales
La leña para el horno llegaba hasta la leñera, con su correspondiente puerta trasera de servicio, desde el Callejón de Leñadores que iba desde el bosque hasta la entrada del horno, en lo que hoy es la galería oeste del Patio de Lindaraja.

Galería oeste del Patio de Lindaraja

Este corredor pertenecía al Callejón de Leñadores.
A la derecha se puede ver la salida de la Sala de las Camas,
salida habilitada en el siglo XVI y que conduce al Patio
de la Lindaraja, también construido en el mismo siglo.



La conocida como Sala de los Secretos, fue en realidad
la leñera que guardaba el combustible para los baños


Por último dejo aquí un video sobre este espacio del mes de diciembre que merece realmente la pena visitar ya que por motivos de conservación suele encontrarse cerrado al visitante.


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